Personal Penitenciario de la Ciudad de Mercedes, que presta Servicio en distintos puntos del AMBA, se encuentran corriendo un alto riesgo de contagio de Coronavirus, tambien, incrementar los contagios en la Ciudad de Mercedes por ser habitantes de la misma, si bien desde las Unidad Nº 5, desde un principio se optimizaron los recursos humanos y se articulò un trabajo coordinado con el municipio, la mayoria de los «Guardiacarceles» pertenecen a los Complejos Penitenciarios de San Martìn y Campana.

Es una serie de situaciones que se dàs para que los Agentes se contagien entre si, y a su vez propaguen el virus a personas cercanas de nuestra ciudad, debido a que para hacerce presentes en sus lugares de trabajo se juntan en un automovil varias personas, por que la situacion econòmica no permite otra cosa, y mas si se tiene en cuenta que el unico medio de transporte posible es el 57 que no circula con normalidd como para asegurarse cumplir con el horario de presentaciòn que le exigen de sobremanera a los trabajadores Penitenciarios, teniendo en cuenta que no todas las càrceles mencionadas cumplieron con los protocolos como la Unidad 5 de Mercedes. Son errores y formas de proceder que escapan a la posibilidad de accion de las autoridadesmunicipales y sanitarias de nuestra ciudad.

En Mercedes: La problemàtica se dà principalmente en la enorme cantidad de penitenciarios que cada dia concurren a sus destinos carcelarios a prestar servicio, si bien se generò una «Licencia Especial» por COVID19, no todos los agentes pueden acceder a la misma.

Dificultades Operativas: En cuanto a los escasos contagios registrados por los «guardiacarceles» que requieren cumplir con el protocolo de aislamiento y curarse de la afeccion del coronavirus, la problàmtica surge en los contactos estrechos de las personas con diagnòsticos positivos en el àmbito laboral, que en algunos casos estàn requiriendo una cifra alarmante, 10 aislados por un positivo, lo que provoca una alteracion al Recurso Humano encargado de mantener la Seguridad minima de las Càrceles.

Las cárceles del país, frente a la llegada del coronavirus, se convirtieron en un frente a proteger: los sistemas federales y bonaerenses suman 58 mil detenidos, otros tres mil en las comisarías de la provincia (Servicio Penitenciario Bonaerense)

Aquel incidente sucedió en paralelo con otros disturbios en varias cárceles del país, que fueron apaciguados aunque algunos terminaron con muertos. La pandemia había obligado al sistema de cárceles de la provincia de Buenos Aires, regido por el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), y el Ministerio de Justicia de Julio Alak a tomar medidas extraordinarias de higiene y control. El Ministerio había comunicado que casi la totalidad de los 45 mil presos en su sistema sobrepoblado aceptaron renunciar a que sus familias los visiten en medio del anuncio de compras masivas de barbijos.

Hoy, tras una serie de episodios y el aumento constante de medidas de prevención, a pocos metros de la Unidad N°54 de Florencio Varela, donde ocurrió aquel disturbio, se confirmó el primer preso con coronavirus en la Argentina.

El detenido detectado, en la Unidad N°42 de Varela, con COVID-19 es un condenado a cadena perpetua por el delito de homicidio agravado por el vínculo: asesinó a su propia hija de 8 años. El fatal hecho ocurrido en la zona de Martínez, el hombre tiene 49 años y una afección renal crónica que lo obliga a realizarse tratamientos de diálisis tres veces por semana. Las autoridades creen que el contagio ocurrió en un tratamiento en un hospital fuera de la cárcel, el Interzonal General de Agudos Presidente Perón, de Avellaneda, el mismo hospital donde el detenido se realizaba diálisis los días lunes, miércoles y viernes. En aquella Unidad, según informaron, hay alrededor de 1000 presos.

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